BUDAPEST EN 3 DíAS

Hacía mucho tiempo que quería visitar Budapest y finalmente fue posible en Mayo de 2018. Mis expectativas eran muy altas incluso antes de poner un pie en esta maravillosa ciudad y no fue para menos. Caminar por sus calles, mimarte un poco en uno de sus balnearios o disfrutar de un precioso atardecer con una cerveza a la orilla del Danubio son algunas de las muchas cosas que puedes hacer durante tu visita. 

Llegué a Budapest un viernes por la noche así que tras ir del aeropuerto al centro, cenamos algo rápido. Esta fue mi primera toma de contacto, corta ya que necesitaba descansar y recargar las pilas para el día siguiente. !Sigue leyendo para descubrir mi ruta en Budapest en tres días!

DíA 1. 

Nuestro primer día empezaba con un tour gratuito a las 10:30 de la mañana. El recorrido duró algo más de dos horas y vimos las principales atracciones turísticas acompañado de una poquita de historia.

Terminamos en el Bastión de los Pescadores donde las vistas eran espectaculares y ya que habíamos subido hasta allí pensamos que lo mejor era buscar un lugar para comer. Justo al lado de la iglesia de San Matías había un puesto de comida donde pedimos unas salchichas locales con una buena cerveza para reponer fuerzas. Todo estaba riquísimo y hasta tuvimos suerte de encontrar una mesa libre para sentarnos y descansar un poco (digo suerte porque estaba todo llenísimo de gente). 

Bastión de los Pescadores
Vistas desde el Bastión de los Pescadores

Mientras seguíamos callejeando dimos con un parque donde había música en directo.   Se trata de Szabadság tér o Plaza de la Libertad. La verdad es que después de tanto caminar nos pareció la mejor opción y ¡qué gran acierto! Habían food trucks y paraditas así que nos sentamos en el césped con una cerveza y a disfrutar de los conciertos. 

A esa hora no había demasiada gente (serían las 16:30) pero conforme se fue haciendo más tarde, aquello se llenó y la verdad es que el ambiente era muy estival. Nos hubiésemos quedado más rato pero teníamos que seguir con nuestros planes. 

Ya estaba anocheciendo y queríamos ver la basílica iluminada así que tranquilamente fuimos dando un paseo. ¡La ciudad de noche es aún más bonita si cabe!. Ver los edificios por encima del río con las luces le da la magia a la que se la conoce como la joya del Danubio.

Cuando llegamos a la Basílica de San Esteban hicimos algunas fotos y nos dispusimos a buscar algo para cenar. Daba la casualidad de que esa noche había fútbol por lo que las terrazas estaban abarrotadas así que nos sentamos en el primer lugar tranquilo que encontramos.

Goulash
Basílica de San Esteban por la noche
DíA 2. 

Empezamos el día subiendo al mirador de la Basílica y así tener una visión diferente de la ciudad. ¡Desde arriba 😛 ! No recuerdo el precio exactamente pero era poquito (alrededor de unos 4€). 

Vistas desde el mirador de la Basílica de San Esteban

Otra cosa que teníamos en mente era disfrutar de un buen brunch. Así que dimos un paseo por el barrio judío en busca de un bar en concreto, pero estaba cerrado por ser domingo. Así que tuvimos que improvisar y fuimos a otro. ¡Riquísimo! 😛

Continuamos el camino cruzando el famoso puente de las cadenas hasta llegar a los jardines del Castillo de Buda. Después nos subimos en un autobús que iba a lo largo del río y llegamos hasta isla Margarita. Tiene un gran parque donde poder desconectar de la ciudad ya sea paseando o haciendo deporte. 

Tras volver de isla Margarita, nos bajamos en una parada cercana al Parlamento. Es impresionante, tanto por su estilo neogótico como por su imponente tamaño. Por el camino también vimos el monumento en honor a los judíos del Holocausto, unos zapatos a la orilla del Danubio.

Vistas del Parlamento desde el bus acuático que nos llevaba hasta isla Margarita

Callejeando volvimos a toparnos con el mismo parque del día anterior donde había música en directo y ¿qué mejor forma para hacer una parada? Compramos unas salchichas y nos sentamos en el césped y ¡a disfrutar! Una de las cosas que más me gustaron de Budapest es su gran oferta de actividades al aire libre

Aquí os dejo la ubicación del parque para que os hagáis una idea de más o menos dónde cae. 

Tras pasar un rato, pusimos rumbo a la Ciudadela, el punto más alto de Budapest para ver el atardecer. Cogimos el tranvía y nos bajamos lo más cerca posible del monte Gellert. Una vez allí, cruzamos el puente de Elizabeth y comenzó el camino arriba (a pie, por supuesto). Conforme más alto ibas, las vistas eran mucho mejores. Hasta que ya algo cansadas, por fin, llegamos 🙂

Antes de regresar al apartamento nos relajamos en otro parque que estaba lleno de gente sentada en el césped pasando un buen rato hablando. Al final estuvimos más de dos horas, hablando de la vida mientras tomábamos algo. 

Sin duda había sido un día muy completo y después de esto ya estábamos preparadas para volver al apartamento y descansar hasta el día siguiente.

DíA 3. 

En nuestro último día queríamos aprovechar para ir a ver aquellos sitios que se nos habían quedado por el camino. Nos recomendaron un lugar para desayunar y la verdad que no decepcionó. Juzgad vosotros mismos las fotos 😛 Luego continuamos nuestro paseo por el barrio judío. Hay como una especie de calle «pasadizo» donde hay infinitas opciones para comer y tomar algo. Además la calle es muy bonita, original y adornada con mucho cuidado. 

Aquí os dejo la ubicación del pasadizo que os comentaba, la Gozsdu-udvar. Se puede acceder desde dos calles diferentes y mi recomendación es que la visitéis a la tarde o a la noche para cenar. No os defraudará. 

Luego fuimos a conocer el ruin pub posiblemente más famoso de Budapest: el I Szimpla Kert. Los «bares en ruinas» están localizados en edificios antiguos de más de 100 años de antigüedad y que hace tan solo una década se encontraban abandonados. A raíz de esto, se sacó partido y se empezaron a construir locales decorados a base de grafitis, reliquias y antigüedades. La originalidad y la creatividad son el emblema de estos lugares.

En este bar en concreto no aceptan tarjetas así que si te quieres tomar algo, más vale que lleves algo de suelto. Nos hubiese gustado ir a visitar más ruin bars pero preferimos ir a comer a un sitio local que nos habían recomendado: Fricci Papa. La comida estaba riquísima ya que se notaba que era casera y además el servicio fue muy rápido. Otro dato importante: no aceptan tarjetas. 

Por último hicimos una rápida visita al City Park. Su entrada principal se encuentra en la Plaza de los Héroes, uno de los lugares del Patrimonio Mundial de Hungría. Es justamente aquí donde se encuentran los baños termales medicinales más grandes de Europa, Széchenyi. Es el lugar perfecto para relajarse y que el cuerpo descanse después de varios días de turismo. Eso sí, más vale ir bien temprano porque si no estarán abarrotados de gente. 

Y ya era era de volver al apartamento y recoger las maletas para ir hacia el aeropuerto. Hay un autobús que os lleva pero os aconsejo que compréis el ticket en cualquier máquina que veáis que no sea la de la propia parada del autobús. Puedes encontrarte con una cola muy larga y que acabes perdiendo el bus y tengas que esperar al siguiente.

¡Habían sido unos días magníficos en la joya del Danubio! 🙂 🙂 

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